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Checklist quirúrgico de la OMS: los tres momentos que no podés saltearte

· Equipo Bisturí

En 2009 la Organización Mundial de la Salud publicó el Surgical Safety Checklist, una lista de verificación de seguridad quirúrgica pensada para reducir errores evitables en quirófano: cirugías en el sitio equivocado, fallas de antibiótico profiláctico, conteos de gasas mal hechos, alergias no detectadas. La idea era simple: una hoja de control que cualquier equipo, en cualquier hospital del mundo, pudiera adoptar sin grandes inversiones.

Hoy la lista forma parte del estándar de muchos sanatorios. Algunos la firman religiosamente; otros la completan después del hecho, lo cual derrota el propósito. Este artículo repasa qué es el checklist, cuáles son sus tres momentos y por qué conviene tomárselo en serio.

Qué es el checklist quirúrgico de la OMS

Es una lista de verificación breve —cabe en una hoja— que se aplica en tres momentos del acto quirúrgico:

  1. Antes de la inducción anestésica (sign in).
  2. Antes de la incisión cutánea (time out).
  3. Antes de que el paciente salga del quirófano (sign out).

En cada momento, un miembro designado del equipo —habitualmente la instrumentadora, la enfermera circulante o el anestesiólogo— lee los puntos en voz alta y el equipo responde. No es burocrático: es una pausa deliberada para confirmar lo crítico antes de avanzar.

Antes de la inducción (sign in)

Este chequeo se hace con el paciente todavía despierto, antes de que el anestesiólogo lo duerma. Los puntos clásicos incluyen:

  • Identidad del paciente confirmada (idealmente, que el propio paciente diga su nombre).
  • Sitio quirúrgico marcado sobre la piel, cuando aplica.
  • Procedimiento confirmado con el paciente.
  • Consentimiento informado firmado.
  • Chequeo del equipo de anestesia y de la medicación.
  • Pulsioxímetro funcionando.
  • Alergias conocidas.
  • Riesgo de vía aérea difícil o aspiración evaluado, con plan si corresponde.
  • Riesgo de pérdida sanguínea significativa (>500 ml en adultos, >7 ml/kg en niños), con vías y hemoderivados previstos.

El sentido de este momento es que si algo falta —el consentimiento no está firmado, el sitio no está marcado, el paciente no es el que figura en el parte— hay tiempo de corregirlo antes de inducir la anestesia.

Antes de la incisión (time out)

Este es el momento más característico del checklist. Todo el equipo se detiene, en quirófano, antes de que el cirujano haga el primer corte. Los puntos:

  • Todos los miembros del equipo se presentan por nombre y rol. Suena ceremonioso, pero en equipos rotantes es lo que asegura que la instrumentadora nueva sepa quién es el ayudante y viceversa.
  • El cirujano, el anestesiólogo y la enfermera confirman en voz alta: identidad del paciente, sitio quirúrgico y procedimiento.
  • Anticipación de eventos críticos. El cirujano dice qué pasos críticos o no rutinarios prevé, cuánto va a durar, qué pérdida sanguínea espera. El anestesiólogo comenta riesgos específicos del paciente. La instrumentadora confirma esterilidad del instrumental y disponibilidad de material crítico.
  • Antibiótico profiláctico administrado en los últimos 60 minutos (cuando aplica).
  • Imágenes diagnósticas relevantes disponibles (cuando aplican).

El time out tiene un efecto adicional que las listas no muestran: aplana la jerarquía. Si la circulante detecta algo raro, está habilitada a frenar antes de la incisión sin sentir que está interrumpiendo al cirujano.

Antes de salir (sign out)

Antes de que el paciente abandone el quirófano:

  • El nombre del procedimiento realizado se confirma en voz alta (porque a veces lo que se hace cambia respecto a lo planeado).
  • Conteo de gasas, agujas e instrumental completado y correcto.
  • Muestras enviadas a patología correctamente rotuladas, con datos del paciente.
  • Problemas con el material o equipamiento que hayan surgido durante la cirugía, para registrarlos y resolverlos.
  • El equipo revisa la preocupaciones para la recuperación y el manejo postoperatorio del paciente.

Este momento es el que más se saltea, porque el paciente ya está estable y la urgencia bajó. Pero es donde se atrapan los conteos mal y donde quedan registradas las muestras de patología, que después aparecen perdidas si nadie firmó nada.

Cómo aplica al parte quirúrgico

El checklist no reemplaza al parte quirúrgico. Son dos documentos distintos con propósitos distintos: el checklist es una herramienta de seguridad en tiempo real; el parte es la constancia del acto quirúrgico para la historia clínica.

Lo que sí pueden hacer las plataformas digitales es integrar ambos en el mismo flujo: que el parte exija confirmación de que el checklist se completó, que la marca del sitio quirúrgico haya quedado registrada, que el antibiótico esté documentado. Eso convierte al checklist en un control efectivo en vez de un trámite.

Por qué se cumple a medias

La objeción habitual es que "ya hacemos todo esto sin la lista". Probablemente sea cierto la mayoría de las veces. El problema son los días en los que no: el paciente cambia, el equipo cambia, hay urgencia, hay cansancio. Los estudios sobre la implementación del checklist —desde el original de Haynes et al. en NEJM en 2009— han mostrado reducción significativa de mortalidad y complicaciones en distintos contextos.

Aplicarlo bien lleva entre uno y tres minutos por cirugía. No saltearlo, ni firmarlo después: hacerlo en el momento.